Oaxaca de Juárez, Patrimonio de la Humanidad

Por: Acontragolpe


Oaxaca de Juárez es una ciudad méxicana fundada para el emperador azteca Ahuízotl hacia el año 1486. Después de la llegada de los españoles, en 1532,  el rey Carlos I de España le dio el título de Muy noble y leal ciudad, llamándose primeramente Antequera. Este nombre sólo en 1821 fue sustituido por la titulación actual en Oaxaca. Desde la origen de la ciudad,  la historia fue muy rica de eventos que contribuyeron en su desarrollo;  después de  la colonización,  en Oaxaca la orientación predominante fueron los  dominicos y con ello, la arquitectura religiosa; esta realidad urbana mantuvo vínculos muy fuertes con los diferentes pueblos de Mesoamérica y con sus diferentes culturas.

 En 1987 el centro histórico de la ciudad, así como la zona arqueológica de Monte Albán considerada la base y origen de la actual comunidad de Oaxaca, fueron declarados por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

En julio de 1529 llegó al Valle de Oaxaca Juan Peláez de Berrio acompañado de nuevos colonos y encomenderos;  encontró una población española sin autoridad local y sin un trazo organizado. Los primeros días, él mismo tuvo que vivir en una casa de la cacica de Cuilapan. Como tenía instrucciones precisas para arreglar y agrandar el asentamiento español del valle, que a partir de entonces se llamaría Antequera, pronto organizó el cabildo e inició junto con Alonso García Bravo, el trazo de la ciudad y la distribución de los primeros solares. A partir de una plaza central distribuyeron los lotes con base en una retícula ortogonal que daría dirección a las calles (Chance, 1993: 53-54). En 1532, por cédula real, recibió del rey Carlos I de España el título de Muy noble y leal ciudad, nombre que en 1821 fue sustituido por el de Oaxaca, palabra derivada de Huaxyácac, que en la lengua náhuatl significa En la nariz de los huajes.

En 1863 Oaxaca fue conquistada por los franceses, acción que fue fuertemente repelida por las acciones guerrilleras de juchitecos y mixtecos. Precisamente fue un caudillo de ascendencia indígena, Porfirio Díaz, quien derrotó en 1865 a las tropas del mariscal François Achille Bazaine en la batalla de la Carbonera. Una vez terminada la agitación causada por la invasión francesa, el 10 de octubre de 1872 la ciudad recibió el nombre de Oaxaca de Juárez, honrando así la memoria de quien fue considerado Benemérito de las Américas. Diez años después, el 17 de septiembre de 1882.

Al iniciar el siglo XIX, la ciudad de Antequera, Oaxaca de Juárez mostraba una gran cantidad de bellas y enormes construcciones que pertenecían a una élite de religiosos, funcionarios, comerciantes y casatenientes; por el otro, una gran masa de población habitaba en casas techadas con morillos, carrizo, petates y tejas con patio posterior. (Altamirano, 1992: 31-32, 36)

La ciudad de Oaxaca en 1987 fue declarada Patrimonio de la Humanidad y bajo esta disposiciones,  los inmuebles se encuentran en la actualidad catalogados, y las fachadas pintadas de colores establecidos por la autoridad municipal, colores que combinados con la piedra braza de las canteras en su diferentes tonalidades realzan y conforman una imagen urbana mágica.

En el inicio del siglo XXI la conservación de inmuebles arquitectónicos dentro de un entorno urbano, catalogados como patrimonio en centros históricos, representan la memoria vida edificada de diferentes periodos así como la contemporaneidad.  Los inmuebles ubicados en el centro histórico de la ciudad de Oaxaca de Juárez  no sólo son leídos como hechos aislados, sino como parte integral de sus espacios urbanos arquitectónicos como fueron concebidos originalmente y como se preservan en la actualidad.

La conservación de los edificios en el centro histórico y la propia ciudad constituyen  una gran responsabilidad del gobiernos estatales y municipal y también  representa una oportunidad para reunir talentos y disciplinas múltiples. Para esta tarea se requiere no solo el trabajo de arquitectos y restauradores, sino también de arqueólogos, historiadores, urbanistas, mano de obra calificada en oficios (canteros, herreros, carpinteros y muralistas) tradicionales, los cuales en la actualidad son escasos.

Fuentes Bibliográficas
ALTAMIRANO Ramírez, Hugo (1992). La ciudad de Oaxaca que conoció Morelos, Oaxaca, edición del autor.
CHANCE, John K (1993). Razas y clases en la Oaxaca colonial. México, D. F., INI, primera edición 1978.

*OLIMPIA NIGLIO, Kyoto University (Japón), Doctora en restauración de la arquitectura y directora editorial revista EdA olimpia.niglio@gmail.com

**PASTOR ALFONSO SÁNCHEZ CRUZ,  Miembro del Seminario de Cultura Mexicana Corresponsalia Oaxaca, Presidente de Horizontes de Arquitectura A.C, y Director de la revista Horizontes de Arquitectura www.horizontes18.com    horizontes18@gmail.com