CUBA, LA ORQUIDEA CARIBEÑA

Por: Salvador Sigüenza Orozco


Así como la historia reciente de Cuba no se entiende sin la presencia de los hermanos Castro en el poder, tampoco se entiende sin el pasado colonial de la isla y su cercanía geográfica con Estados Unidos. En efecto, durante el siglo XIX, época de mundialización del comercio y de apogeo de las potencias colonialistas, en Cuba –aún propiedad de España- hubo un gran auge de la producción cafetalera, de tabaco y de caña de azúcar; de hecho hacia 1860 la tercera parte de la producción mundial de azúcar se originaba en la isla. Era una sociedad agrícola de mono-exportación, basada en la esclavitud. En este contexto se dieron dos guerras: la Guerra de Diez Años (1868-1878), antiesclavista, anticolonialista y de liberación nacional, la cual fracasó; y la Guerra Necesaria (1895), cuyo desenlace estuvo estrechamente ligado a la guerra Hispano-Estadounidense (1898). Este último conflicto logró una independencia dudosa ya que la intervención de EEUU provocó que Cuba entrara en la órbita yankee; de hecho hubo una primera ocupación militar que duró cuatro años, tiempo durante el que se construyeron escuelas, carreteras, servicio de drenaje y líneas telegráficas.


En 1901 se realizó la Asamblea Constitucional, de la cual surgió la Carta Magna. En ese mismo año el senador norteamericano Orville Platt planteó una enmienda que lleva su apellido, para regular la relación entre el gobierno de Cuba y el de su país. La enmienda Platt brindó a EEUU derecho a supervisar la economía isleña, vetar los compromisos internacionales e intervenir en la política interna; duró hasta 1934. Los primeros años de vida de la nueva república fueron complicados: el primer presidente, Tomás Estrada Palma (1902-1906), fue un anexionista que se reeligió mediante un fraude, lo que provocó una revuelta liberal controlada por una nueva ocupación yankee (1906-1909); Charles Magoon fue nombrado presidente interino y convocó a nuevas elecciones, la repetición del fraude mantuvo la intervención militar de EEUU.


En estos años y durante la primera mitad del siglo XX, el 80% de divisas de la isla provenía del comercio de azúcar (la mayor parte comprada por EEUU); la propiedad se concentraba en manos de inversores yankees, el monocultivo provocaba desempleo y subempleo en tiempos muertos de cosecha azucarera. El proletariado rural estaba integrado por los obreros que trabajaban en las zafras, quienes se preocupaban más por sus salarios y las condiciones laborales, que por adquirir tierra.


La crisis mundial iniciada en 1929 provocó un drástico descenso en precio de azúcar, lo cual influyó para que en 1930 se aprobara el arancel Smoot-Hawley, que gravó dicho producto. Bajo la presidencia de Franklin Roosevelt y por el Acuerdo de Comercio Recíproco, los aranceles se redujeron y se establecieron cuotas fijas para el mercado de azúcar en EEUU: la cuota de Cuba fue de 28%, misma que se mantuvo hasta 1960. La dependencia azucarera provocó muchas desigualdades ya que en la cima de la pirámide social se encontraban los empresarios extranjeros y propietarios nativos, había una considerable clase media; además, hizo vulnerable a Cuba al depender de la inversión externa, lo que la mantuvo en una posición subordinada
En las elecciones de 1925 fue electo presidente Gerardo Machado, quien muy pronto dio muestras de su alineamiento con EEUU y su carácter represor; la caída de la renta y el desempleo durante su gobierno provocaron protestas de estudiantes, dirigentes obreros, reformistas de clase media y políticos descontentos. La oposición a Machado y el estallido de una huelga general en 1933, provocaron su caída y la alianza entre los jóvenes radicales y el ejército. El liderazgo lo ejercieron el médico Ramón Grau San Martín y el militar Fulgencio Batista, quienes proclamaron la revolución socialista; en esta coyuntura se formaron soviets, se ocuparon fábricas y granjas. Posteriormente, Batista se deshizo de Grau y concentró el poder: gobernó en 1940-44 y de 1952 a 59, a través de terceros en 1934-40, durante 1944-48 (Grau) y en 1948-52 (Carlos Prío). A lo largo de veinticinco años Batista fue consolidando una alianza militar y política con EEUU.


En los años cincuenta el gobierno cubano empezó a afrontar la rebelión encabezada por los hermanos Castro (Fidel y Raúl), Camilo Cienfuegos y Ernesto el Che Guevara, quienes durante dos años (1957 y 1958) dirigieron la guerrilla desde la Sierra Maestra para tomar el poder, lucha que paulatinamente recibió refuerzos locales. En 1958 los EEUU realizaron un embargo de armas a ambos bandos, mientras el gobierno de Batista reprimía a estudiantes y clase media, las torturas y ejecuciones produjeron nuevas adhesiones rebeldes. Muy pronto EEUU retiró su apoyo a Batista, quien huyó a la República Dominicana. El nuevo gobierno comenzó con triunviratos pero poco a poco Fidel consolidó su poder; en abril de 1959 visitó la ONU, brindando una imagen de reformista nacionalista.


Fidel comenzó su gobierno congelando precios y aumentando salarios, además hubo cambios en el campo: La Ley de Reforma Agraria (17 de mayo de 1959) eliminó las propiedades desmesuradas y expropió las posesiones con más de 400 hectáreas de tierra cultivable, mediante una indemnización “catastral”; también fue creado el Instituto Nacional de la Reforma Agraria. La imagen de reformista que Fidel transmitió durante su visita a la ONU en 1959, paulatinamente fue modificándose: la Revolución se radicalizo, se planteó una política antiestadounidense, no hubo elecciones durante cinco años, la economía se nacionalizó. Gradualmente se estableció un régimen autoritario que estableció una política socioeconómica igualitaria y que viró hacia el bloque soviético.


La relación entre Cuba y EEUU se tensó por causas económicas. El petróleo ruso era más barato que el de Venezuela, por lo que el gobierno de la isla ordenó a las refinerías norteamericanas que había en Cuba procesar el crudo ruso que compraba, debido a que éstas se negaron fueron confiscadas por al gobierno; la respuesta de EEUU fue suspender la cuota azucarera de Cuba. Entonces los cubanos nacionalizaron la electricidad, la telefonía, los trapiches y la minería de níquel, áreas económicas controladas por los norteamericanos. En esta escalada, el Tío Sam embargó todo el comercio (menos medicinas y alimentos), mientras el gobierno isleño nacionalizó todas las empresas de cubanos: textiles, tabaco, de cemento, banca, almacenes.


El embargo que inició en 1960 provocó que entre la URSS y Cuba se iniciara un vigoroso intercambio: comercio, equipos, armas, misiones artísticas y culturales. Además, el gobierno creó Comités para la Defensa de la revolución (CDR) e inició el control de jueces, de universidades y de sindicatos; en 1961 se nacionalizaron los colegios privados. El legado de la Cuba corrupta y capitalista fue atacado: el analfabetismo, las enfermedades, la desnutrición y la dilapidación de viviendas; la palabra clave para la defensa de la Revolución fue movilización. A principios de 1961 EEUU rompió relaciones diplomáticas con Cuba y en abril trató de invadir la isla, acción que fracasó en Bahía de Cochinos; en diciembre del mismo año Castro se declaró marxista-leninista y al año siguiente se desató la llamada Crisis de los Misiles (octubre de 1962), cuando la URSS empezó a colocar dicho armamento en la isla. El conflicto se solucionó cuando rusos y norteamericanos se comprometieron a retirar sus misiles de Cuba y Turquía, respectivamente.


En los años sesenta el gobierno cubano planificó centralmente la economía, la cual se basó en la diversificación agrícola y la industrialización; sin embargo la producción de azúcar descendió y pasó de 6.8 millones de toneladas en 1961 a 3.8 en 1963, por ello se propuso lograr una producción de diez millones de toneladas para 1970. En 1968 se concluyó la nacionalización del sector privado, tiempo en que además el consumo se subordinó a la inversión. Simultáneamente la revolución se promovió en el exterior, se apoyó al idealismo guevarista en Bolivia y se respaldó la invasión soviética de Checoslovaquia (1968).


En la década de los 70 el gobierno siguió una política pragmática: hubo nuevos sistemas de planificación y una mayor descentralización, el sector privado empezó a tener un mayor papel en la agricultura, la paga se ligó a la producción, hubo un incremento en la interacción económica con occidente, el Partido Comunista se fortaleció, los sindicatos fueron reestructurados y adquirieron mayor protagonismo, aumentó el control central sobre la educación y los medios de comunicación, se incrementó la dependencia económica y militar respecto a la URSS, incluso los cubanos intervinieron militarmente en Angola y Etiopía para exportar la Revolución.


Los principales cambios logrados por la Revolución fueron: cubrir las necesidades humanas básicas, desterrar el analfabetismo, establecer un amplio sistema educativo y servicios de atención médica básica para toda la población, garantizar la distribución de alimentos (mediante el racionamiento) y cubrir los patrones nutricionales mínimos. En el periodo 1960-1992, la esperanza de vida pasó de 63 a 76 años; en el mismo periodo la tasa de mortalidad infantil cayó; se lograron tasas de morbilidad y mortalidad iguales a las del mundo industrializado. El papel de las mujeres fue importante: se creó la Federación de Mujeres Cubanas y en 1975 se promulgó el Código Familiar Igualitario.


En 1979 hubo cierta distensión en las relaciones EEUU-Cuba, lo que favoreció que cien mil cubanos visitaran la isla; al año siguiente el éxodo de El Mariel, puerto cubano, llevó a 125 mil isleños a la Florida. A mediados de los años ochenta el gobierno inició un Programa de Rectificación durante el que se dio la abolición de las empresas pequeñas; entre 1981 y1985 el crecimiento anual fue de 7.3%. El colapso de la URSS provocó el desplome de la llegada de petróleo en 86% (1989-1992), el descenso en 42% de la importación de alimentos, la caída de 29% de la actividad económica  (1989-1993). Lo anterior se entiende porque el mercado con la URSS y sus aliados representaba el 84% del comercio exterior cubano. Así, esto provocó un drástico deterioro del nivel de vida: racionamiento de comida, escasez de combustible, poca electricidad.


El gobierno cubano realizó cierto viraje hacia el mercado occidental; hubo algunos  movimientos de liberalización, se permitieron el autoempleo y la posesión de dólares. Sin embargo, se conservaron la economía estatal planificada y el gobierno de partido único. En este contexto de poca oposición y escasos dirigentes se dio un auge de balseros (35 mil cubanos abandonaron la isla entre enero y agosto de 1994). La crisis de los años noventa provocó cierta apertura a la inversión extranjera, lo que aunado a los tratados bilaterales con China y Venezuela, permitió que Cuba sorteara con relativa tranquilidad sus periodos especiales. En 2006 por motivos de salud, Fidel cedió provisionalmente la presidencia a su hermano Raúl, y de manera definitiva a partir de 2008.