Despedida a los portales

Por: Jorge Martínez Gracida


Cundo de los males de Pandora
huyendo en precioso viaje eterno,
vuele el alma andante y soñadora
a cumplir con el reto del Infierno…

Detendrá un instante el raudo vuelo
para contemplar por la vez postrera,
el zócalo hermoso y el verde velo
esmeralda de la nueva Antequera

La ofrenda de las rosas de Don Lupe
Don Diego Innes y el gordo del trombón.
El viejo reloj de quien nunca supe
si su atraso era en mi imaginación.

El gendarme de la esquina que triste
con sus ocho pesos diarios de ración,
rumiaba y soñaba con lámpara en ristre
en los beneficios que da la civilización.

El carajo alegre de un cierre a blancas
al resguardo de laureles de la India,
mientras los novios en verdes bancas
se prodigan ternuras que ni el tiempo
cambia.

Quince perros portal de doña Rosa.
El bigotón de los nenguanitos,
y al paso de una joven presurosa
los tacos de Sierrita calientitos.

Portales señoriales de esta tierra:
escrito queda al morir triunfante
y llegar al alma a lo alto de la Sierra,
dirá adiós al Zócalo mi corazón
pensante.