Hallazgo del Primer Escudo de Armas del Estado de Oaxaca

Por: Jorge Martínez Gracida B.


En los volúmenes con la obra de Don Manuel Martínez  Gracida, que se encuentran en la Biblioteca General del Estado,  ubicada en la esquina que forman Avenida Morelos y Macedonio Alcalá, de esta Ciudad de Oaxaca de Juárez,  se encuentra  un importante hallazgo que fue preservado  gracias al interés y acuciosidad de Don Manuel Martínez Gracida, y me refiero al primer escudo de armas del Estado de Oaxaca.

Transcribo a continuación el artículo íntegro, así como la imagen del escudo que refiero y que fue rescatada por el mencionado autor.  Respeto la sintaxis y prosodia de Don Manuel y pongo número a las etnias originarias de Oaxaca señaladas por él.

Hago notar que el escrito que transcribo a continuación, fue firmado en 1885,  y posteriormente el propio Don Manuel Martínez Gracida  escribió la leyenda completa  del nacimiento y sacrificio de la princesa Donají, y desde luego el poético matrimonio de sus padres Cosijoeza (Tlatuani Zapoteca) y Coyolicaltzin (Copo de algodón), ella hija del emperador azteca Ahuizotl,  todo en su novela histórica denominada El Rey Cosijoeza y su Familia cuya primera edición data del año de 1888.

Destaco la belleza y el simbolismo del escudo de armas y exhorto a las autoridades del Gobierno del Estado de Oaxaca, para que se pudiera ordenar  una pintura de este escudo tanto en lienzo como al fresco en algún muro del palacio de Gobierno.

ESCUDO DE ARMAS DEL ESTADO DE OAXACA.

"Consumada la Independencia de México,  el Congreso  de la Unión, por decretó del 21 de marzo  de 1825, mandó instituir a las villas  y ciudades los escudos de armas que les había otorgado el gobierno español con otros nuevos que blasonasen laudable origen  y que fueron aprobados, para usarlos, por el mismo congreso.

"El Gobierno de Oaxaca en cumplimiento  de esta ley, comisionó a los señores  Don José María Murguía  y Galardi,  Don Gregorio José de León  y Don Juan Pablo Mariscal,  para que formasen el proyecto del nuevo escudo. Presentado por estos y adoptado por el gobierno, fue remitido  al congreso en 1826, donde permaneció sin ser aprobado, pues no consta de su devolución, y sí que fue mandado observar por el excelentísimo  señor gobernador  don Joaquín Guerrero , que lo declaró ser el escudo de armas  del estado, el 15 de septiembre de 1828.

"El lienzo  fue obra del pintor don José María Melo y se colocó en marco oval de oro, encomendándose su custodia a la Secretaría de Gobierno

"Perdido el escudo en las revueltas políticas  de que ha sido teatro la capital  del estado, fue necesario dibujar el presente para conservar este precioso recuerdo  a la posteridad. El trabajo fue ejecutado por el mismo pintor Melo en abril de 1882 dirigiéndolo al señor Don Manuel Martínez Gracida.

La descripción del escudo moderno es la siguiente.

Escudo. El escudo es oval  y de plata con soportes entrelazados con dos ramas  de huajes, distintivo de la Ciudad de Oaxaca, que terminan, una en punta florida  y otra en floración; sus extremidades inferiores se cruzan en el centro  atadas con un listo rojo de seda.

Bordadura con recamado azul, cargado de ocho aspas de oro, cruzadas en sotuer (sic) que representan los ocho departamentos en que se dividía el estado según la ley del 6 de mayo de 1826, los cuales por su orden son: Oaxaca, Villa Alta, Teotlitán, Teposcolula, Huajuapan, Jamiltepec, Ejutla y Tehuantepec.

Campo y horizonte. El campo representa el territorio del estado, en cuyas extremidades se ven, el Zempoaltepetl o veinte cerros del distrito de Villa Alta y el Yacuxhitoo de Chicahuaxtla  en el distrito de Tlaxiaco. Ambas montañas, la una de la Sierra Madre del Norte  y la otra de la Sierra Madre del Sur, dejan un plano que simboliza el Valle de Oaxaca.

Espacio atmosférico, que representa un horizonte limpio y azul, característico del poético cielo oaxaqueño.

Alegoría. La alegoría de armas en un escusón la constituyen cinco partes:

Dos pabellones tricolores, astados,  terminando en lanza y atados  con cintas, también tricolores, puestos por cada lado en actitud  oblicua para formar ángulo.

Al pie de los pabellones y sobre los pliegues  que caen al suelo, se ven un barril, a la izquierda conteniendo vino mezcal, en el centro un zurrón  de grana, y a la derecha un cajón con plata. En los extremos, próximo al barril, se encuentra un nopal florido, en que se produce la cochinilla y próximo al cajón, un hermoso maguey. Todo este conjunto  es el emblema de la agricultura, industria, comercio y minería. Siguen después una maza entre las extremidades del zurrón y del cajón, cuya  parte superior está tendida oblicuamente sobre el pavimento;  en el centro se ve un carcaj y una flecha en actitud horizontal y luego una macana, en los extremos del zurrón y del barril, en la misma posición que la maza, formando estos objetos; al parecer, la figura de un trapecio. Estas armas representan,  las 15 tribus indígenas que poblaron el territorio antiguo Didjazá, las cuales son: 1. Zapoteca,  2. Mixteca,  3. Mixe, 4. Chocha, (sic) 5. Chontal, 6. Mazateca, 7. Chatina,  8. Chinanteca, 9. Cuicateca, 10. Triqui, 11. Ixcateca, 12. Amuzga, 13. Mexica, 14. Huave y 15. Zoque.

 En el ángulo de los pabellones se encuentra colocado un relicario de oro, de forma oval que contiene:

El cerro de san felipe del agua y el Monte Albán  en sus extremidades,  formando el cauce del Río Atoyac y la entrada del valle de Etla al valle grande.

Una cabeza de mujer, con lirio morado en la frente,  al parecer dormida,  y casi inclinado sobre el lado izquierdo. Esta cabeza se encuentra en medio de los montes y próxima  a la margen derecha del Atoyac,  donde tuvo lugar un sangriento episodio el año de 1521, según la siguiente:

Leyenda. En el año 1521 los zapotecas y mixtecas que se encontraban en guerra abierta, por haber desconocido los primeros los límites jurisdiccionales de los segundos, convinieron al ser  sojuzgados  el 25 de noviembre por el conquistador don Francisco de Orozco, en un armisticio  con el fin de arreglar los preliminares de la paz, toda la vez que, era voluntad de los dioses se sujetasen al nuevo orden de cosas que según los pronósticos de Quetzalcoatl les traían los hijos del sol.
Los mixtecas desconfiaban de Cosijoeza, rey de Zaachila,  cuya hábil política les causaba sobresalto, puesto que más de una vez habían sido víctimas de sus lazos, exigieron como garantía de que los zaachileños no atentarían contra las fortificaciones  de Monte Albán,  que una princesa de la casa quedase en poder de los cuilapenses, quienes en su caso dispondrían de  la vida de la dama si faltaban a su compromiso. Aceptada por el rey zapoteca esta proposición, despachó a la princesa (Donají) al campamento mixteca y recibida allí con los honores de su rango, quedó en prenda de paz.

"Así las cosas, se  ocupó el padre don Juan Díaz  en bautizar a muchos nobles e indios de ambas lenguas y tocándole su turno a la princesa fue bautizada con el nombre de Doña Juana  para indicar con el su alto origen.

"Corría el mes de diciembre  y la joven princesa meditando acerca de su inusitada prisión, decíase: mi estancia aquí humilla mi casa, solo la continuación de la guerra podrá lavar esta afrenta. Mi padre que venció en Guiengola a mi abuelo Ahuitzol vencerá a dzahuindanda en este monte.
"En efecto una noche en que doña Juana, vio dormido y descuidado al ejército mixteca,  despreciando su vida por la gloria de su pueblo, envió recado a los zaachileños con una dama de su servidumbre para que sin pérdida de tiempo cayeran sobre el campamento enemigo. Estos aprovechándose del aviso y con anuencia de Cosijoeza,  contestaron que acatarían sus órdenes,  pero que procurara salvarse cuando un dardo de flecha penetrase en su habitación.  Dada la  señal de asalto,  atacaron las fortificaciones,  causando gran carnicería en sus enemigos, que debilitados en el momento, cedieron a la fuerza numérica y al empuje violento de los zapotecas, retirándose ordenados sobre las faldas septentrionales del Monte Albán, entretanto recibían los auxilios respectivos. Buscada con insistencia la princesa, uno de los prisioneros dijo a sus vencedores: “no está aquí;  al penetrar un dardo en su mansión arrojado de intento por diestro tirador, fue sacada de ella por los capitanes que la custodiaban asi es que, perder la esperanza de recuperarla, porque debe estar muerta ya.”

"Cerca de la margen derecha  del río de Atoyac se reunieron en consejo los capitanes,  y decretada la muerte de doña Juana por haber faltado sus parciales al pacto celebrado, la degollaron allí, dándole sepultura inmediatamente, a fin de que los zapotecas ignorasen su paradero.

"La guerra siguió más encarnizada  y aún a punto estuvo Cosijoeza de caer en manos  de los mixtecas en la jeta (sic) de María Sánchez  si el conquistador Don Pedro de Alvarado  con sus españoles no llega a poner remedio a tanto mal. Luego que este capitán llegó afirmó la paz, marchó a Tututepec a batir a Casandoo, cuyo rey era el alma de la guerra mixteco-zapoteca, pues amagaba el valle a la vez que a Tehuantepec.

"Pasando algún tiempo,  los zapotecas averiguaron  que el lugar donde descansaban los restos de la princesa  estaba a las márgenes del Atoyac cerca del extremo SO. (sic)  del puente en donde un hermoso lirio morado, que brotó de su sangre, ostentaba sus  frescas y galanas flores; cavando el sepulcro con respeto y veneración, encontraron los despojos mortales de Doña Juana, pero quedaron sorprendidos al ver  que la cabeza con el cuello hacia abajo,  la cara al oriente algo inclinada hacia la izquierda  y con las raíces del lirio sobre la frente y sien derecha se conservase sin putrefacción alguna. Atribuyendo  este prodigio a un favor de los dioses, dejaron allí los restos,  y lo interpretaron favorablemente a sus miras, propagando la especie, de que tiempo vendría  en que recobrando su poder la zapoteca,  se impusiese a las demás razas.

 "Arriba del relicario se encuentra una águila con las alas extendidas, que se remonta al cielo, la cual tiene una serpiente que aprisiona con el pico cerca del pescuezo  y con la pata derecha cerca de la cola. Simboliza la fuerza y la inteligencia.

"Corona la alegoría un gorro  de la libertad,  situado en un horizonte y verticalmente  sobre la cabeza del águila,  como símbolo de la soberanía e independencia del estado."

Oaxaca de Juárez, septiembre 8 de 1885.

Manuel Martínez Gracida.

Nota: Esta heroína zapoteca se eligió  para figurar en el escudo de armas, su poética y misteriosa leyenda se ha adquirido de la tradición conservada hasta el día; ella se dice que está impresa  en alguna obra,  que yo no he podido hallar, sin embargo de haberla buscado diligentemente.