Zaha Hadid, la premio Pritzker 1950-2016

Por: Patricia Chiñas López


Heredera de la sabiduría oriental, Zaha Hadid fue calificada como artista, visionaria  y diseñadora antes que arquitecta. Tuvo que vencer varios obstáculos y abrir fronteras para llegar a la cima. En el campo profesional, siempre tuvo claro que su misión sería llegar a mejorar y enriquecer el paisaje urbano y así contribuir a renovar la imagen de las ciudades para beneficio de sus habitantes. 
Las  primeras obras arquitectónicas que la colocan en el escenario mundial las construyó alrededor de los 50 años, por eso es muy impactante saber que se ha ido, pensando en todo lo que prometía su indiscutible talento. Después de leer las reflexiones que se hicieron a su muerte, sentí la necesidad y al mismo tiempo la obligación de señalar algunos aspectos que pasan de largo por ser cuestiones que nos tocan a las arquitectas como género y que hoy me resultan indispensables señalar como integrante de dicha profesión, por ejemplo que decidió ser arquitecta a los siete años, al ver como una de sus tías fue realizando su propia casa en la ancestral Bagdad, lo que confirma la importancia que las vivencias tienen desde la infancia.
Otro aspecto a señalar es, que además del genio, el talento y los conocimientos, esta mujer tuvo que afrontar la discriminación por ser diferente. Árabe en un mundo occidental y mujer en un mundo de hombres, salió airosa -llego a la cúspide- aunque tal vez esa perpetua lucha haya contribuido a su prematura muerte.
Fue muy consciente siempre del precio del éxito,  las arquitectas que seguimos atentas su trayectoria valoramos lo que significó su paso por el mundo de la arquitectura, rompió esquemas y aportó argumentos. Esa es la principal razón por la que quiero compartir a manera de tributo algunas cavilaciones que realizaron reconocidas arquitectas al diario el País y con las cuales me identifico plenamente.
Hablando de su primera obra importante, Fernanda Canales doctora en arquitectura, crítica y curadora de arquitectura mexicana, considera que la estación de bomberos de Vitra en Basel  que es la obra que la da a conocer, fue la demostración física de que una fantasía podía no solo construirse sino también ser domesticada, pero además de ampliar las posibilidades formales y estructurales de la arquitectura y con esto redefinir el concepto de fluidez espacial, abrió nuevos caminos en las discusiones de género.
Para Fuensanta Nieto, arquitecta conferencista y socia fundadora de Nieto Sobejano Arquitectos, S.L su determinación y talento lograron formas y espacios que antes nunca habían sido construidos. Sin duda ya es parte de la historia de la arquitectura. Pero también lo es por haber sido la primera mujer en llegar a un lugar hasta entonces reservado solo a los hombres.
Jane Duncan, presidente de RIBA (Royal Institute of British Architecs), la califica como una mujer inspiradora, “el tipo de arquitecto que uno sueña ser. Visionaria y altamente experimental, su legado es formidable…Deja tras ella un cuerpo de trabajo que va desde edificios hasta mobiliario, calzado y automóviles, cuyo diseño deleitó y sorprendió al mundo entero. El mundo de la arquitectura ha perdido una estrella el día de hoy”
Odile Decq, académica y directora de su propio estudio,  la nombra primera Grande Dame de l’architecture y una gran figura de muchas maneras. “Ella ha abierto muchas puertas para las mujeres en la arquitectura. Se liberó sin ningún temor después de verse obligada a luchar contra las actitudes sexistas. Su arquitectura revela su propia libertad”
Buscando dicha libertad, en sus inicios fue calificada como una arquitecta de papel por sus proyectos tan audaces, por esa razón se refugió en el diseño de todo tipo desde pequeños objetos como zapatos o bolsos, hasta automóviles, pasando por el diseño de interiores y la escenografía, es famosa la pasarela realizada para la casa Chanel en la semana de la moda en París 2011 en la que Zaha recrea un mundo marino, pero antes de este acontecimiento fue creadora de escenarios innovadores para grupos de rock, en los que estructura, color y efectos se conjugaron para causar experiencias memorables. Esta incursión la hizo estar en contacto con grandes instalaciones que exigían  estabilidad y soluciones técnicas.
Hadid nunca se “durmió en sus laureles” al egresar de la carrera en 1977 con Mención Honorífica, fue contratada por el prestigiado despacho OMA cuyos integrantes eran tres arquitectos Remm Koolhaas, Zoe y Elia Zenghelis, y una pintora Madelon Vriesendorp, un holandés, dos griegos y una neerlandesa respectivamente, en el cual trabajó un corto tiempo, para luego dedicarse a sus diseños y abrir su propio despacho en 1987,  incursionó en la docencia, comenzando en su propia escuela la prestigiada AA de Londres, así como recorriendo renombradas universidades entre ellas Harvard, Yale, Chicago y Columbia.
Concursó y ganó varios proyectos dentro de los cuales podemos nombrar: desde teatros como la ópera de Guangzhou en China o la de la Bahía de Cardiff, en Gales, casinos como el nuevo casino de la ciudad de Basilea, Suiza o Grandes estadios como el olímpico de Japón y el centro acuático de Londres, hasta planes maestros para ordenar ciudades, como el de Singapur. Cabe mencionar que muchos de ellos no se construyeron, debido a diversos factores de los que podemos destacar en primer lugar el alto costo de las obras, debido a su gran complejidad y por otro lado su condición de mujer, factor que ella siempre señaló,  pero nunca la detuvo.
En 1993 construye para la fábrica Vitra el edificio de bomberos en Weil am Rhein en Alemania y en 2002 la plataforma de saltos de esquí en Bergisel, Innsbruck en Austria, estas dos obras son la que le abren el escenario mundial, Vitra por ser la primera obra trascendente construida en donde pueden verse cristalizadas sus proyecciones angulares exageradamente alargadas y la plataforma por su indiscutible valor estético, donde se unen lo escultórico de las formas con la resistencia de los materiales llegando a cumplir con creces los preceptos arquitectónicos  del tratadista romano Vitruvio: Belleza, firmeza y utilidad.
Por lo que no es extraño que los jurados de los premios más prestigiados de arquitectura a nivel mundial, voltearan a verla otorgándole el Mies van der Rhoe y la Orden del Imperio Británico en 2003, el Pritzker, considerado el nobel de arquitectura en 2004, siendo una de las más jóvenes y la primera mujer en recibirlo y el Imperiale en 2009, un premio otorgado por la familia real japonesa y que ha sido considerado el premio más importante del mundo del arte.
A raíz de estos reconocimientos las puertas se abrieron, su despacho pasó a tener de cinco a varias decenas de colaboradores debido a los múltiples encargos, su obra fue catalogada en un principio como deconstructivista desde que se organizó una exposición en 1988 en el museo de Arte Moderno de Nueva York, y sus creaciones fueron colocadas junto a la de renombrados arquitectos como Frank Ghery, Daniel Libeskind o Bernard Tschumi entre otros, todos ellos creadores de nuevas imágenes en el mundo de la arquitectura.
Pero no se detendría aquí ahora buscaba cambiar integralmente el rostro de las ciudades, creando una nueva clase de paisaje, varios de sus proyectos han ganado concursos por ofrecer esta posibilidad, como el puente para la Universidad de North London, en Holloway (2001) en donde convierte lo que pudo ser una simple calle en un periódico urbano equipado con tecnología informática interactiva o el Centro de Ciencia Phäno en Wolfsburgo, Alemania (2005) que interactúa con la ciudad, volviéndose parte del paisaje urbano realizando una arquitectura abierta.
En 2008 lanza el concepto parametrismo, junto a su socio en el despacho arquitectónico Patrik Schumacher (1961) quien forma parte de su equipo desde los 27 años y ha escrito dos libros sobre el tema,  a quien seguramente su muerte física tomó por sorpresa. Recalco que su desaparición solo es física porque su legado aún va a sorprendernos, se encuentran en construcción varios de sus proyectos y sus conceptos formales-filosóficos aún están en vías de asimilación por parte de las jóvenes generaciones de arquitectos, y como señala Schumacher su heredero natural al referirse al parametrismo: es el estilo del s. XXI, utiliza eficientemente las nuevas tecnologías al mismo tiempo que trata adecuadamente las nuevas tareas sociales que se le plantean a la arquitectura, así como los avances en las capacidades de la ingeniería estructural y ambiental. Por lo que hay que seguir muy de cerca a este arquitecto sobre cuyos hombros ha quedado la responsabilidad de llevar a buen puerto la nave llamada Zaha Hadid Architects cuya capitana zarpó un día de Bagdad decidida a conquistar el Occidente.      

*Arquitecta y docente. Miembro del Seminario de Cultura Mexicana