La cruz, un recorrido por la historia y la fe

Por: José Demetrio Quiróz Alcántara


La cruz es  un símbolo que identifica a  la mayoría de los cristianos, dentro y fuera de su comunidad,  ha sido adoptado en diferentes denominaciones cristianas, países y culturas y constituye una  representación gráfica que evoca una serie de recuerdos o una gama de sentimientos: en este caso  algo real, pero representado de manera simplificada.


La cruz es un simple poste o dos maderos cruzados, que en diferentes culturas y tiempos, fue utilizado como instrumento de suplicio; de uso común en Oriente,  era usada por chinos, asirios y persas. En África  fue utilizada por egipcios y cartagineses y  en Europa  por cretenses y romanos; en cuanto a  Mesoamérica, los pueblos  mixtecos y mexicas también estaban familiarizados con esta figura.


Existen unos 60 tipos de cruz, podemos mencionar  la egipcia, con el ojal en el trazo superior, misma que representaba la llave de la vida y de la felicidad, también llamada Cruz de Ansada o “llave de las estrellas”, ya que acompañaba el proceso de momificación, usada  para abrir  las puertas del más allá,  según el Libro de los Muertos; también es conocida la Cruz Gamada o suástica, símbolo del Sol y de la bienaventuranza y del movimiento sobre un eje inmutable. La Cruz Griega, brújula del cosmos y símbolo de la perpetuidad;  la Cruz Tau, cuyo trazo vertical no supera al horizontal formando una “T”, misma que representa la letra “T” en hebreo y en  griego “Y”, para los cristianos como San Antonio Abad y San Francisco de Asís y sus seguidores, significa el cumplimiento de la Buena Nueva, de la palabra revelada; la Cruz de Santiago, es una cruz latina de gules, simulando una espada, con los brazos rematados en Flor de Lis y una panela o heráldica  en su empuñadura y finalmente, podríamos mencionar la Cruz de San Andrés, en forma de aspas, destacando de otros tipos de cruces que han sido importantes en la historia.


Aunque la tradición cristiana desconoce cómo era la cruz de Jesús, para efectos de la devoción ha conservado las versiones latina y griega, considerando este elemento como la escalera que conduce a Dios y  símbolo por excelencia de Cristo y  sus seguidores, es el talismán que protege del mal, aunque la historia del cristianismo da testimonio del uso de otros elementos de fe  en los primeros siglos, pues para los cristianos que habitaron las catacumbas, eran el Buen Pastor, el Pez, el Crismón o el Cordero, eran objetos de culto, ya que la cruz era considerada como un terrible y escandaloso elemento de tortura, más que como una señal divina.


Fue en  la  decisiva batalla del puente Milvio, dónde el emperador Constantino, tuvo  una visión en la que se le aparecía Cristo y señalando la cruz,  sentenció: “In hoc signo vinces” (Con éste signo vencerás), por lo que mandó grabar cruces en todos los estandartes y escudos la señal de la cruz, que además le valió  la victoria. La primera cruz simbólica, en forma escueta, lineal, estilizada y muy breve, fue la cruz griega, utilizada con finalidad mágica, talismánica y profiláctica: en ocasiones, pintada de color rojo en la frente.


Al principio del siglo V, ya aparece la cruz latina , con carácter simbólico y ornamental, en el ábside de la Iglesia de Santa Prudencia, en Roma, dispuesta sobre el Cristo entronizado, rodeado de los apóstoles, debido a que la Iglesia temía que se comenzarán a olvidarse los tormentos de Jesús en la Cruz. Poco después, en tiempos del Papa Celestino I (432), se dispone la cruz sobre la puerta de la Iglesia de Santa Sabina, también en Roma, la que según muchos autores parece ser la imagen más antigua de Cristo en la Cruz. Pues ésta imagen, específicamente cristiana, la del crucifijo ( del latín “crucifixus” = a crucificado o fijado en la cruz), que representa a Jesucristo clavado en la cruz, no apareció en público, ni se dio a conocer al público hasta bien entrado el siglo V, generando además indignación entre los fieles cristianos, que poco a poco vencieron este pudor incorporando representaciones diversas de la cruz en las que Cristo aparece vivo, coronado, vestido y también victorioso.


A partir del siglo XII, aparece la representación de Jesús en la Cruz, casi siempre muerto y cubierto con un solo paño atado a la cintura; hacia el año 1300  se empieza a observar la cruda representación del Cristo coronado de espinas, humillado y sufriente; ya que los romanos utilizaron este método de ejecución para estigmatizar a todos los seguidores de Cristo. San Pablo, materializa el suplicio de la Cruz como símbolo de la salvación a través de la muerte de Cristo, convirtiéndose en símbolo de entrega y renuncia, que los primitivos cristianos utilizaron como la fuente de consuelo para los oprimidos y modelo de conducta, fomentando así la existencia de tantos mártires al inicio del cristianismo.


Las palabras “cruz” y “crucifijo”, provienen de las derivaciones del verbo latino cruciare, que significa torturar.  El primer símbolo cristiano, propiamente dicho, es el pez, dado que en su nombre en griego iba el monograma de Jesús: Iotá= Jesús, Ji X= Cristos, Theta= Teou(Dios), Ípsilon Y Uiós (hijo), Sigma = Soter (Salvador). El ichtus o ichtys es un símbolo que consiste en dos arcos que se intersecan de forma que parece el perfil de un pez, y que fue empleado por los primeros cristianos como un símbolo secreto. La palabra griega ichtys significa pez, pero también es un acrónimo de las palabras Iesouos Christós TheouYiós Soter, que  significa Jesucristo Hijo de Dios, Redentor. En la cruz griega se reparten las letras ICXC NIKA, anagrama que significa Ic= Jesús, XC= Cristo, NIKA,  vencer, victoria: “Jesucristo vence”. Aparece con la cruz en medio, pues Cristo ha vencido a la muerte y al pecado en la cruz. Un símbolo posterior es el Crismón, formado por letras entrelazadas que se usa como abreviatura de Cristo.


Los pueblos mesoamericanos entran en contacto con el cristianismo con el desembarco de Cortés, en las costas del Golfo,  que por cierto ocurre un Viernes Santo, por lo que la Villa fundada, fue llamada Villa de la Vera Cruz, término que se remonta a la época en que Santa Helena, la madre del emperador Constantino, fue a Jerusalén, a buscar las reliquias, en el lugar en que se habían depositado los restos de diferentes cruces, lo que hacía imposible identificar la que perteneció a  Jesús; ante ello, el obispo le sugirió traer un enfermo muy grave, al cual le fueron acercando los diversos maderos, hasta que al contacto de uno de ellos, recupero la salud, por lo que asumieron que habían encontrado la “vera cruz” ( cruz verdadera). La iglesia católica conmemora éste hecho el día 3 de mayo, aunque en la actualidad, la festividad se realiza el día 14 de septiembre, “Exaltación de la Santa Cruz”.    


A la llegada a las costas oaxaqueñas del pacífico (recordemos que Oaxaca tuvo costas en el Golfo y el Pacífico), los españoles se encontraron que en las playas de Huatualco, había una cruz, que según le informaron los lugareños, había sido traída mucho tiempo atrás por un anciano de barba. Aunque esta cruz, se encontraba a orillas de la playa, sorprendentemente estaba  intacta; cuando los piratas ingleses la vieron trataron de destruirla, primero con  fuego, sin lograr que ardiera;  posteriormente trataron de arrastrarla amarrada a su barco también fracasando en el intento, mientras se alimentaba la fama de la milagrosa cruz que atrajo a  cientos de peregrinos en busca de una de sus astillas. Los restos de esta cruz fueron trasladados a la ciudad de  Oaxaca y  a su paso por Miahuatlán, los indígenas de Santa Catarina Cuixtla, bajaron con su Crucifijo, para que tocara la Cruz de Huatulco. A partir de esta fecha, la imagen se considera milagrosa, realizándose una gran romería a la cual concurren pueblos del valle de Miahuatlán, Ejutla y la Sierra Sur.


Los restos de la Cruz de Huatulco, fueron distribuidos en cruces más pequeñas, una se envío al Vaticano, otra se encuentra en la Catedral metropolitana de la ciudad de México, una más se venera en la Catedral de Puebla y, la última, se puede visitar en  la Catedral de Oaxaca, donde actualmente no es objeto de veneración especial.


En el proceso de evangelización se fomentó la costumbre de  colocar en las esquinas de las casas, en la fachada o sobre el tejado algunas  cruces con lo que posiblemente se inician devociones  como la de los albañiles. También  existen en México, las llamadas “Cruces atriales”, que se colocaban en el centro del atrio; en el Valle de México, son monumentales, llevan labradas una calavera (Gólgota), o un rostro de Cristo en el centro, además de los símbolos de la pasión,  el látigo, la corona de espinas, la caña, la lanza, los dados y el gallo.


En Oaxaca no se conservan muchas de estas cruces, puede mencionarse como un ejemplo muy importante la de San Pedro Topiltec (Cerro del Vigía) en Nochixtlán, pues en el reverso, se presenta la escena del castigo a un señor mixteco, amarrado a dos maderos, donde es muerto por flechamiento, costumbre usual entre los indígenas que quedó consignada en algunos códices mixtecos. Los indígenas tienen una especial veneración por la Cruz, en la mayoría de los pueblos existen un lugar denominado Calvario, que puede ser un monumento sencillo con tres cruces o un barrio, en donde se representa en Viernes Santo,  la crucifixión de Cristo en poblaciones como Pinotepa Nacional.


La Cruz es colocada también en  los lugares importantes como una protección contra el maligno, en los cruces de camino o en la orilla, como en la Chinantla, donde las cruces se adornan con cientos de gardenias el 3 de mayo. Otra tradición indígena es la de venerar árboles cuyas ramas forman una cruz, como en San Andrés Yaeé, cerca de Villa Alta, donde se realizaban ritos mágicos, propiciatorios y aún brujería en un árbol en forma de cruz que se encontraba a la orilla del camino, al cual se conoce como “Cruz Verde”, paraje en la serranía donde zapotecos y mixes, se reúnen el 3 de mayo.


Son notables también  las cruces de barro, que se colocan en la teja central, en las casas zapotecas de la Sierra Norte; tradición única en el mundo es  la de colocar en el centro de los cementerios de la ciudad de Oaxaca, la que se ha llamado “La Cruz del Muerto Olvidado”, en la cual se depositan flores y veladoras por aquellos que ya no tienen quién dedique sus plegarias,  o por quienes se desconoce dónde vieron el final de su existencia.


Una costumbre de fuerte tradición indígena es la  de adornar las cruces con flores de guiechachi o flores de San Juan, que se hilan para formar “rosarios” o se colocan en ramas en forma de cruz que se disponen especialmente en las cruces de las obras en construcción o en la de los cementerios.


La fiesta de “La de la Santa Cruz” da origen a una plaza poco conocida que se realiza el primer día del mes  de mayo se venden cruces de madera adornadas de flores, rosarios y ramos de flor de san Juan; a esta plaza acuden el patrón de la obra que el 3 de mayo ofrece  una comida a sus albañiles, quienes se encargan de comprar la cruz, llevarla a bendecir, colocarla y adornarla, mientras anuncian con la quema de de cohetones, cohetes y ruedas catarinas, en esta fiesta tan esperada por los trabajadores de la construcción, se preparaba barbacoa acompañada de mezcal y  cervezas.


La Cruz también es importante cuando una persona fallece, el cuerpo es colocado en el suelo en donde se marca una cruz de cal que ha de presidir el novenario del difunto, realizándose en el último día “la levantada de Cruz”, que originalmente era la  cruz de cal, adornada de pétalos de flores, aunque actualmente se  realiza un tapete con la imagen de la devoción del difunto, nombrándose “padrinos”, quienes deben de llevar velas, flores, veladoras, licor y pan, a estos  padrinos, se les respeta  como “compadres de grado o de sacramento.


En la Villa de Tlacolula, tras la desaparición de las mayordomías, se establecen las Fiestas de la Cruz que se realizan en los diversos barrios y colonias, donde  los “padrinos de la Cruz”, son considerados una especie de mayordomos. Durante la Calenda de la Virgen del Rosario o del Señor de Tlacolula, estas sagradas imágenes abren la  calenda para ser veneradas en  primer lugar  por los miembros del Ayuntamiento  y posteriormente visitar  las cruces del pueblo, donde  se coloca la imagen para rezar  un misterio del rosario; al finalizar la oración se toca la diana, y se interpretan el jarabe y la pieza, tras lo cual, se convida a los asistentes algún alimento y bebidas para luego continuara el recorrido que durante toda la noche visita las  cruces de la población.  
Finalmente, entre las simbólicas e imponentes cruces que han dejado su huella en el mundo, habremos de reconocer la que podría considerarse una de las más hermosas y bien logradas desde esta tierra oaxaqueña, me refiero a la Cruz de Yalalag, obra de los zapotecas de esta población serrana de cuyos brazos pende cruces más pequeñas y cuyo uso está reservado a las  mujeres casadas en seña  señal de matrimonio y status.