Guillermo García Manzano, Tenaz promotor de proyectos culturales en Oaxaca

Por: Prometeo Alejandro Sánchez Islas


Solucionar con inteligencia un asunto, es el resultado de un proyecto bien ejecutado y constituye la aspiración de todo buen administrador.

Enmarcar el proyecto en el contexto de la cultura mundial y engalanarlo con los valiosos matices locales, es un arte.

Guillermo García Manzano cumple ambas exigencias: es un administrador inteligente y, además, es capaz de insertar con habilidad cada proyecto en la trama cultural a la que pertenece.

La vida lo ha colocado en sitios desde los cuales ha podido demostrar su eficiencia gerencial, pero han sido los campos relacionados con la creatividad humana en los que se ha destacado.

Desde los primeros trabajos que realicé con él, quedó planteado el doble reto de resolver técnicamente cada problema y otorgarle una inconfundible identidad oaxaqueña. El reto siempre ha sido interesante, porque para desarrollar proyectos que resulten bien vistos por los organismos financieros, requieren cumplir un sinnúmero de condiciones metodológicas, las cuales, además, deben ser lo suficientemente flexibles como para varias las metas, las fechas o los procesos, según se presenten las circunstancias o se suministren los recursos. Todo ello requiere un lenguaje apegado a las disciplinas que participan, como lo son la contabilidad, la administración, la ingeniería, la evaluación externa, las finanzas y la prospección. Como es fácil notar, se requiere una mentalidad organizada, que focalice los objetivos en medio de una dispersión de información y en un entorno socio-político permanentemente cambiante. De ahí que el mérito de quien sabe surfear en estas olas, sea de elogiarse. Es el caso de Guillermo.

Pero con todo y lo difícil que es lo anterior, resulta más espinoso el cumplir los requerimientos culturales, pues ellos no están sujetos a normas de cómoda evaluación ni a formatos preconcebidos, sino a la amplia y rica gama de valores que se estudian desde las humanidades, las ciencias y las artes, y que le otorgan sentido a lo que se hace. No es cuestión de método, sino de insertar a cada acción, los conceptos que el espíritu, sea regional, nacional o internacional, aporte para otorgarle al asunto de que se trate, su propia identidad. El resultado debe ser una simbiosis en donde la forma y en el fondo, la utilidad y la trascendencia, la normatividad y la creatividad, se encuentren exitosamente.

En ese tenor, Guillermo ha impulsado proyectos de muy diversas escalas, algunos de los cuales no se completaron debido a las causas cíclicas de la forma en que se aplican los presupuestos en México, pero que, en general, han plasmado los compromisos de la racionalidad administrativa con los frutos de la integración cultural. A continuación menciono algunos en los que tuve alguna intervención y que son representativos.

Un proyecto de gran ambición turística y tecnológica fue la maqueta robótica de la ciudad de Oaxaca, en la que se representaran, mediante un espectáculo de luces, sonidos, volúmenes en movimiento, elevadores, proyecciones y efectos especiales, las etapas más importantes de su historia, como su fundación, su traza colonial, la erección de sus más relevantes edificios civiles y religiosos, las guerras que ha sufrido, los desastres naturales que la han asolado y hasta las tradiciones populares más representativas. En ese proyecto intervinieron los más conspicuos historiadores y cronistas de Oaxaca, así como los técnicos necesarios para plantear las estructuras, la automatización, los guiones temáticos y los estudios de rentabilidad. De haberse realizado, hubiera sido uno de los más atractivos elementos del Museo de la Ciudad, originalmente propuesto para funcionar en la llamada Casa de Cortés.

Otro proyecto que pudo ser trascendental, fue la reconversión de un organismo paraestatal dedicado a las artesanías e industrias populares de Oaxaca (ARIPO), en un ente que favoreciera a los artesanos y a las partes débiles de la cadena de ventas, mediante los estudios de mercado, los análisis de beneficio y rentabilidad social, los cálculos de costo-beneficio de cada evento (local o externo) y hasta la posibilidad de instalar talleres experimentales para la mejora de algunos procesos productivos artesanales. Todo ello lo dirigió Guillermo desde su puesto de Director General de Desarrollo Económico. El proyecto era muy grande y estaba subdividido en múltiples subproyectos. Algunos de ellos se realizaron con la invaluable colaboración del maestro Enrique Audiffred y otros con funcionarios que le sucedieron en ARIPO. Recuerdo con especial cariño el taller-escuela para Tlahuitolpetec, Mixes, otro para Santo Tomás Jalieza, Ocotlán, y la construcción de un horno experimental para cerámica de alta temperatura en el patio trasero de ARIPO. Hubo muchos más, pero yo solo menciono aquellos en los que me tocó participar.

Desde la Dirección mencionada, Guillermo también impulsó interesantes microproyectos para apoyar a los gambusinos de la entidad, los cuales son muchos más de los uno imagina y quienes, además de ganar su sustento identificando desagües naturales de las vetas auríferas o argentíferas, mantienen usos y herramientas que provienen de la época virreinal. La importancia socioeconómica de esos sufridos oaxaqueños ha quedado eclipsada por las concesiones otorgadas a las empresas mineras trasnacionales, cuyos sistemas de explotación son generalmente depredadores y contaminantes.

Otra posición de enorme dificultad fue la Dirección de Pensiones estatal, la cual trabajaba con pesados procesos burocráticos, una densa maraña de intereses sindicales y algunas malas prácticas en el manejo de la información y la asignación de créditos. En ese lugar, el reto fue rediseñar procedimientos que fuesen auditables, con un nuevo sistema de cómputo a prueba de intrusos, con un eficiente sistema de contabilidad de las aportaciones tanto estatales como de los trabajadores, en un esquema diversificado de inversiones para poner a salvo el patrimonio en custodia ante la volatilidad económica del país en esos momentos, y en un manejo transparente de los beneficios que se dispensaban. Los resultados se lograron utilizando sólo personal y consultores oaxaqueños, con software desarrollado en la misma oficina y mediante una capacitación intensiva a los propios trabajadores.

La Casa de la Cultura Oaxaqueña es otra etapa de enorme dificultad, dado que esa institución ha sido considerada de segundo nivel durante las últimas administraciones. El resultado fue que el edificio histórico presentaba daños en su estructura, en algunos muros y techos debido a la humedad, baños con infinidad de desperfectos y una instalación eléctrica con cientos de parches. Tres años después, gracias a la eficaz gestión de recursos y a la capacidad de negociación de Guillermo, el edificio está remozado, con instalación eléctrica segura, incluyendo un nuevo transformador propio, baños funcionales, sistemas de iluminación con leds y de sonido integral, y liberación de espacios antes desperdiciados o abandonados. Y más allá de la parte física, se han dinamizado las exposiciones con obras de autores locales, tanto reconocidos como en formación, se han reorganizado y unificado las tres bibliotecas, se ha creado una producción editorial importante, se ha llevado la actividad cultural a diversos barrios, se han equipado los salones con instrumentos y mobiliario, se ha rescatado un viejo autobús escolar y se ha planteado la posibilidad de aprovechar algunos muros relevantes para la creación de murales desmontables. Para todo ello se ha requerido cumplir con la extensa gama de requisitos que para cada proyecto de inversión se solicitan, pero lo más importante es que se ha dignificado una de las instituciones que más niños ha cultivado en las artes y que más creadores ha forjado en la historia de la entidad. Y siempre sin copiar modelos extranjeros ni irse por la salida fácil de traer consejeros ajenos a Oaxaca ni publicidad condicionada por empresas patrocinadoras.

Fuera del ámbito oficial, Guillermo y Concepción Villalobos gestaron uno de los esfuerzos culturales más trascendentes para la ciudad de Oaxaca, sumando las voluntades de amigos investigadores, escritores y artistas, así como las simpatías de algunas empresas sensibles al tema de la cultura: el proyecto Acontragolpe. Esta ardua iniciativa comenzó como un proyecto de emisión radiofónica cultural desde la perspectiva de los ciudadanos, no de los gobiernos ni de grupo alguno, en el que se han ventilado por muchos años, cada domingo, los asuntos que importan a los oaxaqueños, en temas tan disímbolos como los derivados de la ciencia, la historia, los deportes, la gastronomía, la geografía, la ecología, las leyendas, los personajes, la música, los estilos artísticos, la vida cotidiana, las bebidas populares y un interminable etcétera, siendo notorio que durante las emisiones, siempre en vivo, los radioescuchas llaman para comentar, preguntar o disentir. Este es uno de los foros abiertos más amplios e incluyentes que se hayan creado en la ciudad y, por lo que se ve, tiene larga vida por delante.

En paralelo, se fundó la revista Acontragolpe Letras, que sigue la línea mencionada en el párrafo anterior, con la ventaja de que los artículos quedan impresos y que las imágenes de portada y contraportada siempre son de concurso, por lo que cada ejemplar es atesorado en las bibliotecas particulares y en las hemerotecas públicas. Además, para quienes saben acceder a Internet, tanto la revista como muchos de los programas radiofónicos, pueden ser consultados en línea y utilizados como fuente de citas para investigaciones y tareas escolares.

Como resultado del impacto que han tenido los dos medios de difusión (radio y revista), ha surgido una especie de fraternidad de seguidores que se caracteriza por su amor sincero a la ciudad de Oaxaca, por su dedicación al estudio de las tradiciones, leyendas e historia, por sus arrestos para concebir y difundir muchas manifestaciones artísticas así como para traer a esta entidad lo que los creadores del mundo han heredado para disfrute del resto de los mortales, y que en su conjunto han formado parte de la construcción de nuestra identidad ¡tan llena de mestizajes!

Dicha fraternidad de personas de todos los estratos sociales y de todas las edades, han seguido de cerca las charlas que cada mes organizan Conchita y Guillermo en el restaurante La Chopería del centro histórico, así como las mesas redondas que han abordado temas de trascendencia, como el que abordó a la autenticidad, ante la veloz y profunda influencia desnacionalizadora que ejercen algunos medios masivos e internet. Como extensión de los mismos trabajos, se publicó un libro que ya forma parte de las colecciones especializadas: Centéotl la Diosa del Maíz, cuyo enorme mérito fue rescatar la memoria de las mujeres que han jugado ese papel en las fiestas del Lunes del Cerro, muy conocidas a escala planetaria bajo el nombre de Guelaguetza.

Para alcanzar cada una de las metas que he mencionado, ha sido fundamental el bagaje cultural de Guillermo, su oaxaqueñismo genuino, su enorme capacidad de trabajo, su habilidad para atraer personas valiosas para colaborar en sus proyectos, pero, sobre todo, su vis humana, lo que ha propiciado que las sesiones para la preparación de cada asunto se conviertan en tertulias altamente productivas y motivadoras, durante las cuales cada participante emite lo mejor de sí, para beneplácito de los demás. Se trata de círculos virtuosos donde se cultiva la cultura y la crítica positiva, los cuales han rendido excelentes frutos.

Para mí ha sido muy enriquecedor el pertenecer a ese selecto grupo de personas, en las que Guillermo lleva la batuta de las menciones históricas, del impulso hacia la escucha de la música clásica y de la ópera, del incentivo para hablar de las tradiciones populares y estudiantiles, y de la nostalgia por la ciudades visitadas en diversas partes del mundo, lo que da pauta para comparaciones creativas por parte de los asistente. Es así como, sin poder llegar jamás a acuerdos, discutimos sobre cuál es la ciudad más bella del planeta, cuál es la historia más trascendente que debería ser filmada, qué debería pasar con la chinas oaxaqueñas en el contexto nacional, a qué se le llama auténtico en una tradición, cuáles deberían ser las políticas culturales del siguiente gobierno, qué expresiones artísticas fomentar entre la juventud, y un enorme caudal de temas, los cuales, si se concretaran en publicaciones, darían para muchos libros y multitud de páginas web.

Guillermo es un líder convincente, gracias a que practica lo que predica. Él es bueno en varias disciplinas que le atraen simpatías y amigos. Enuncio algunas: lector, músico, cantante, escritor, promotor cultural, administrador de proyectos, trotamundos, cocinero y sibarita. Su huella está aún labrándose en esta ciudad y perdurará, con toda certeza, más allá de los tiempos presente, gracias a la obra que él impulsó o, mejor aún, la que él mismo realizó.