Noche de rábanos

Por: María Concepción Villalobos López.


Una cita largamente esperada.


Como hace 121 años, la ciudad de Oaxaca volvió a vivir esta prestigiosa jornada conocida como  Noche de Rábanos; sobre sus antecedentes, las crónicas -tal vez la más famosa la de Alejandro Méndez Aquino-,  dan cuenta con lujo de detalles  mientras recuerdan la tradicional plaza de la Natividad que se hacía para preparar la comida de navidad; a los hortelanos de la Trinidad de las Huertas, nos hablan del pescado seco traído del istmo, de los puestos adornados con verduras, principalmente rábanos, trabajados como bellos adornos, del primer premio que se otorgó, de los primeros artesanos, de la incorporación de la Flor Inmortal y el Totomoxtle, de entusiastas personas trabajando para su realización; del paciente público que espera largas horas para observar el arte efímero de una noche.


Estamos ante una historia que en los últimos años despidió a los hortelanos y dio paso a la siembra intencional para un concurso; que ha abierto las puertas de los artesanos para dialogar con las artes plásticas, que ha visto desfilar los personajes de siempre, las leyendas, el día de muertos, las vírgenes y la gastronomía, para abordar temas emergentes como la ecología, la sustentabilidad, los terremotos y la participación de las mujeres.
Estamos ante una fiesta que ha sabido adaptarse a nuevos participantes, a personajes que van y vienen, a la agenda política, a la seguridad, a las necesidades del turismo, a las nuevas dinámicas sociales, a las modas y la mercadotecnia que no han podido borrar su vocación como un espacio de diálogo intercultural, de encuentro comunitario, de identidad y orgullo para esta hermosa tierra.


En este 2018, fueron poco menos de cien participantes en las categorías de Rábanos tradicional y Libre; de Flor inmortal, de totomoxtle natural y decorado y por supuesto de la participación infantil que por cierto evoca al inolvidable Atanacio García Tapia; sin duda alguna que el jurado calificador tuvo  una ardua tarea para  decidir por las mejores piezas, aquellas que denotaran la mejor técnica, que  nos hablaran de nuestra identidad, las más hermosas, las de mejor composición, ¡claro que no fue fácil elegirlas!; por aquí un dragón, por otro lado el alebrije y la madre tierra; allá las mujeres tejateras y en otra parte los sarapes de Teotitlán del Valle, la mitología, las tradiciones vivas  y un delicioso guajolote de rábanos, fueron algunos de los temas que nutrieron esta noche en la que una vez más, los miles de espectadores que recorrieron esta especial exhibición, salieron con los ojos llenos de belleza, con el corazón vibrando de amor y  el alma orgullosa por la oportunidad de compartir el espacio y el tiempo.


Esta centenaria noche abre un compás de espera para dar paso a otras tradiciones propias de diciembre; nuevamente  los ecos de años pasados, las voces de sus protagonistas, han formado parte de  esta historia de identidad, arraigo y recuerdos.


Algunos datos sobre los ganadores:


Rábanos Tradicional.- Tierra de Raíces que dejan huella.  Ángel Damián López romero.
Rábanos infantil A.- El Alebrije inmortal y la madre naturaleza. Luis Ángel Gutiérrez Ramírez.
Rábanos infantil B.- El Ángel y el Diablo de la Pastorela.- Katia Madelin Cruz Sánchez.
Totomoxtle natural.- Fandango en Oaxaca.  Ana María Hernández Santos.
Totomoxtle decorado.- Totoperas de la Heroica ciudad de Juchitán de Zaragoza.  Ma. Eugenia Sosa Hernández.
Flor Inmortal.- Zancudos y Nereidas de Zaachila bajo el laurel con la marimba del Estado.- Alfonso Canseco Pérez.