Los Ángeles en el arte Virreinal

Por: José Demetrio Quiroz Alcántara


Durante el barroco se plasman en lienzos excepcionales representaciones de ángeles, ya sea por creación de artista europeos venidos a Nueva España, o por artistas novohispanos, que proporcionan un sello singular a la representación angélica, creando una manifestación propia de Mesoamérica que fue llamada arte Tequitqui, al referirse a la mezcla extraña de estilos pertenecientes a tres épocas distintas:  Románico, Gótico y Renacentista; se trata de un estilo anacrónico que pareciera  haber nacido fuera de tiempo y de contexto toda vez que el indígena adoctrinado por los maestros venidos de Europa, recibía como modelos estampas, dibujos, marfiles, ricas telas bordadas, tapices, breviarios, cruces y mil objetos menores, todos de diversos estilos y épocas.

Ejemplos representativos de ello  los podemos observar en los templos y conventos dominicos del Obispado de Oaxaca, tanto en esculturas monumentales como en altares al interior de los templos, como ocurre con las figuras de los arcángeles del altar mayor del templo de Yanhuitlán; los  querubines en unestilo “naif”, de la fachada de Santo Domingo de Guzmán en Oaxaca; los de trazos simples y extremadamente bellos en el coro de Tlacochahuaya;  de una exuberancia sorprendente en la fachada superpuesta de la Basílica de la Soledad; de  expresividad “celestial” en la fachada principal de la Catedral de Oaxacaque por cierto acompañan a la Virgen en su Asunción al cielo, el artista representó este momento colocó  a María sobre un cúmulo de querubines que la elevan al cielo, siendo guiada por dos ángeles de cuerpo entero que tomándola de la mano, la introducen a su casa celestial.

En la misma catedral encontramos  la imagen en bronce de la Asunción, obra de Todollini quien  presenta al arcángel Gabriel, que se identifica por la azucena que porta en la mano, y que  acompaña a la Virgen. Así mismo, de una belleza sin igual, son la serie de arcángeles, que en vidrio esmerilado se encuentran en los laterales de la puerta principal de la citada catedral. En la obra de Miguel Cabrera  arcángeles y querubines,  son de una belleza “divina”, ya sea representados de cuerpo entero o alrededor de la alegoría del sagrado Corazón de Jesús, que en el barroco, se representaba como un corazón ardiente, rematado de una cruz,  pues aún no eran conocidas las visiones de Santa Margarita María de Alcoque.

También es interesante apreciar cómo los grabados de Gustavo Doré, se convierten en pinturas de los muros del Templo de la Merced, en cuyo sotocoro se encuentra el único angelito negro plasmado en Oaxaca. Los lienzos de los ángeles, recién incorporados al retablo de Guadalupe son obras insuperables del barroco oaxaqueño. Destacan también los dos ángeles que se encuentran a los lados del altar mayor del Templo de San Felipe Neri y no deja de sorprendernos la cantidad de ángeles tallados en los retablos de Ixtlán o Calpulalpam.

También están los ángeles  elaborados por manos inexpertas como el caso particular del retablos estípite de la capilla lateral de San Agustín; por cierto que el único templo en cuyo diseño se integraron únicamente ángeles fue la Soledad, en los nichos que se encuentran entre las columnas del altar, se encontraban dos ángeles, que dirigían su vista hacia la imagen de la Virgen; a mitad del altar se encontraban otros dos portando lámparas y a los lados del altar sobre bases de madera se encontraban dos ángeles en actitud de adoración, con una rodilla hincada y la cabeza con la mirada baja y al levantar la vista, es posible observar los candiles de cristal cortado, sostenidos por una serie de diez  arcángeles en vuelo.

Es digno de admirar el retablo de los Virgen de Guadalupe de Santo Domingo Yanhuitlán donde en siete lienzos se presenta a los príncipes de la Iglesia, destacando el hecho de que aparecen como soportes del mismo retablo ángeles sin alas, este retablo vincula las apariciones guadalupanas con la temática de los ángeles. Cerca de Yanhuitlán se encuentra San Mateo Yucucuí, sitio donde se encuentran varios ángeles de colorido extraordinario  integrados como soporte del retablo; en la Cañada Oaxaqueña, existió una hacienda azucarera propiedad de la Compañía de Jesús, “San Nicolás de Ayotla”, en cuya capilla doméstica, se encuentra el único retablo elaborado por un esclavo negro de quien se sabe era excelente carpintero y tallador, aunque no muy buen escultor, fue a este personaje a quien se  le encargó la elaboración de un retablo que destaca por su colorido y donde predominan el dorado y los colores azul y rosa y  también porque sus imágenes tienen rasgos de la gente mulata; siendo muy atractivos los ángeles que ahí se tallaron.

Cerca de Tlacolula  se encuentra San Miguel del Valle, poblado que posee un magnífico retablo, dedicado al Príncipe de los Arcángeles y que posee una escultura de San Miguel estofada y  de magnífica elaboración.

Ya sea en lienzos, cantera, madera argamasa o piedra, plata, bronce, marfil, en yeso o en sencillas representaciones elaboradas, los ángeles que refiero  tienen un “algo propio” que permite diferenciarlos de otros estilos, tal es el caso del indígena de Santa María Tonanzintla o San Francisco Acatepec, en Cholula, o los increíbles arcángeles de la Sacristía de la  Catedral de la ciudad México; en cambio, la ciudad de Oaxaca posee representaciones muy hermosas, o qué me dice de  los del retablo principal del Templo de Nuestra Señora de los Ángeles y los Siete Príncipes o los que engalanan su fachada. Destaco también  las series de ángeles pintados en los tres retablos principales del Templo de San Agustín sobre todo, porque toda la serie de óleos fueron pintados por el mismo pintor, lo que  le confiere una uniformidad única en Oaxaca, en el retablo principal acompañan a San Agustín de Hipona, en diferentes momentos de su vida. La Virgen y el niño visitan a San Agustín, San Agustín y San Ambrosio, etc. En el retablo lateral derecho, acompañan a San Nicolás de Tolentino, monje agustino y, en el lateral izquierdo, sobresalen, el bautismo de Jesús, Jesús y San Juan niños.

Los arcángeles de la portada principal de la Catedral de Oaxaca, fueron concebidos de manera única, el de la parte superior derecha fue labrado y da la  impresión de que emerge de la cantera. En la cúpula del Templo del Carmen Alto, quedan restos de la pintura al temple y  en óvalos distribuidos uniformemente se aprecian bellos ángeles portando signos de la dignidad episcopal y otros elementos sacros, como el escapulario; en la base de la cúpula “el llamado ochavo”, aparecen querubines enmarcados entre follajes. En la fachada del Templo de la Preciosa Sangre de Cristo, aparece una imagen excepcional que es la  del arcángel Uriel, pocas veces representado durante el barroco.

Dentro de la arquitectura civil en Oaxaca  el ejemplo más hermoso lo encontramos en la casa del mayorazgo de Pinelo Y Laso de la Vega, tal vez la obra más destacada de la arquitectura novohispana en Oaxaca, con una fachada barroca de tres cuerpos en cuyo remate dentro de una hornacina se ubica una escultura en cantera verde que representa a San Miguel. A los lados, los escudos de ambas familias, en medio de dos columnas salomónicas y con una hornacina estriada, se encuentra un bellísimo arcángel en el que aún es posible ver restos de pintura. Así mismo, son notales los ángeles del Casino de Oaxaca, en la segunda planta del Teatro Macedonio Alcalá.

No podemos dejar de mencionar dos series de ángeles, que dentro del estilo barroco, fueron elaborados en el siglo XX: los de la cúpula del altar mayor de la Soledad, obra de yeseros poblanos, traídos a Antequera por Eulogio Gilow para magnificar el altar de la patrona de los oaxaqueños y los del retablo mayor de Santo Domingo, en cuya elaboración participaron talladores y escultores oaxaqueños: Bouguette, García y Aurelio Andrés, así como la Virgen del Apocalipsis, tallada por el escultor oaxaqueño José de los Santos, que representa a la Virgen María con alas.
 
Los ángeles tuvieron un lugar preponderante en la Antequera Novohispana y su obispado, porque el indígena queda atrapado por aquellos seres, desconocidos para ellos, que tienen, al igual que las aves el don del vuelo. Así en Yanhuitlán, se les hace patronos de los barrios indígenas y acompañan el recorrido del Señor de Ayuxi, durante la Cuaresma y son ellos quienes preceden la urna del Cristo yacente durante la procesión del Santo Entierro;  los hermosos ángeles de talla entera y madera estofada y dorada participan en la procesión sobrevestidos de lujosos trajes de terciopelo y flecos dorados.

Los gremios de la ciudad de Antequera se encontraban bajo el patronazgo de un arcángel y, en la procesión del Cristo de la Urna Preciosa, que partía del Templo dominico en la Antequera Virreinal después del Sermón del Descendimiento, los ángeles  iniciaban el fúnebre cortejo, siendo llevados en andas, acompañados del estandarte y los integrantes del gremio, posteriormente acompañaban la procesión del Pésame a la imagen de la Virgen de la Soledad, de su templo a la catedral agregándose el gremio de las “alumbradoras”. El gremio de coheteros, tuvo como patrono al arcángel San Rafael, celebrando su festividad en el mes de marzo, en el Templo de Santa Catarina (el actual San Juan de Dios), y se sabe que a mediados del siglo pasado era una de las festividades más importantes de la ciudad. Innumerables poblaciones festejan a San Miguel y San Gabriel.
En Oaxaca, a diferencia de otros lugares, los ángeles se humanizan siendo representados por niños o niñas, ya sea en las tradicionales pastorelas, o acompañando al niño Dios en las calendas de navidad o en las de los barrios, donde su presencia es imprescindible. Y es aquí donde se les da una nueva connotación y un culto especial pues los infantes fallecidos en la más tierna edad, por haber muerto sin pecar, se convierten en “Angelitos”, siendo honrados con una fiesta y altar especial, el 31 de octubre.

Por ello, podemos concluir que nuestra cultura, nuestra vida, arte y tradición, no pudieron resistirse  al influjo de esos misteriosos seres alados que han atraído la atención de innumerables pueblos y culturas a lo largo del desarrollo de la humanidad y que hoy día nos roban las miradas al caminar por esta ciudad de Oaxaca, que hay que aceptarlo, también está habitada por estos seres celestiales.